Revista Gastronómica Digital

La Botica de Botánicos Álvarez, una coctelería donde la botánica se bebe a sorbos

El nuevo espacio gastronómico de JW Marriott Hotel Madrid recupera el espíritu de las antiguas boticas para convertir cada cóctel en una experiencia sensorial de aromas, historia y creatividad.

Madrid suma un nuevo destino para los amantes de la buena coctelería. Pero aquí no se viene solo a pedir un Negroni o un Espresso Martini. En Botánicos Álvarez, el nuevo concepto gastronómico de JW Marriott Hotel Madrid, cada copa cuenta una historia inspirada en la mítica Perfumería Álvarez Gómez, que ocupó este mismo edificio hace décadas. Un viaje donde la botánica, la perfumería y la mixología se mezclan con mucho estilo para demostrar que un cóctel también puede despertar recuerdos, emociones y hasta perfumes.

Hay lugares donde uno entra por curiosidad y termina quedándose varias horas. Eso es exactamente lo que ocurre en La Botica, el lobby bar de Botánicos Álvarez, un espacio elegante pero desenfadado que invita a desconectar del ritmo frenético del centro de Madrid.

Aquí todo gira alrededor de una idea muy sugerente: recuperar el espíritu de las antiguas boticas, aquellos lugares donde se mezclaban hierbas, flores, esencias y remedios con precisión casi artesanal. Solo que, en este caso, las fórmulas magistrales llegan dentro de una copa.

La propuesta de coctelería ha sido desarrollada por Amarguería junto al reconocido mixólogo Alberto Villarroel, quienes han creado una carta basada en el concepto twist on classic. Traducido al lenguaje de barra: reinterpretar los grandes clásicos sin perderles el respeto, pero aportándoles una personalidad completamente nueva.

Coctelería de autor inspirada en la botánica, donde aromas, técnica y creatividad se unen en cada copa.

El resultado es una colección de cócteles donde la inspiración nace del universo de la histórica Perfumería Álvarez Gómez. Las flores, las hierbas aromáticas, los cítricos o las especias dejan de ser simples ingredientes para convertirse en el hilo conductor de una experiencia que apela tanto al gusto como al olfato.

Entre las propuestas más llamativas está Jean Claude Pandam, una elegante mezcla de ginebra London Dry infusionada con pandan, cordial de lima y vermú seco, tan aromática como sorprendente. El Negroni Marriott reinventa el gran clásico italiano con una versión gasificada donde la camomila aporta un delicado matiz floral.

Para quienes buscan sabores más atrevidos aparece Chingón, con mezcal, kiwi, cacao blanco y limón, mientras que New Fashioned ofrece una lectura más delicada del Old Fashioned gracias al bourbon, la flor de sauco, el agua de rosas y la naranja.

Especial mención merece el Sundae Mule, probablemente uno de los más divertidos de la carta: vodka Absolut, limón, jengibre, Appletizer y una espectacular espuma casera de manzana verde ácida que convierte cada sorbo en un pequeño postre líquido.

Y sí, los clásicos siguen teniendo su lugar. Espresso Martini, Daiquiri, Mojito, Paloma o Margarita conviven con las creaciones de autor para que cada cliente encuentre su copa ideal. Incluso quienes no consumen alcohol tienen motivos para brindar gracias a una cuidada selección de cócteles zero, elaborados con el mismo nivel de detalle y creatividad.

Coctelería de autor inspirada en el arte de la botánica. El arte de mezclar aromas, sabores y emociones.

La conexión con la botánica va mucho más allá del nombre. Muchas de las hierbas, flores y aromáticas utilizadas proceden del propio JW Garden, reforzando esa filosofía de producto fresco y proximidad que impregna toda la propuesta.

La experiencia se completa con una carta de pequeños platos perfectos para compartir mientras se alarga la conversación. Croquetas de jamón ibérico, steak tartar, sándwiches tipo sando, lubina picante o una selección de quesos e ibéricos acompañan sin robar protagonismo a las verdaderas estrellas de la casa: las copas.

Y quizá ese sea uno de sus mayores aciertos. Botánicos Álvarez no pretende ser únicamente el bar de un hotel. Quiere convertirse en un punto de encuentro para madrileños y visitantes, un refugio tranquilo donde disfrutar de una gran coctelería lejos del bullicio de la ciudad, aunque esté situado a escasos metros de la Puerta del Sol.

En una ciudad donde cada semana abre una nueva coctelería, Botánicos Álvarez consigue diferenciarse gracias a un relato con identidad propia. Aquí la botánica no es una moda ni un simple recurso decorativo: es la esencia de una propuesta que mezcla historia, perfumería, gastronomía y creatividad líquida. Un lugar donde cada copa se construye como si fuera una fórmula magistral y donde el verdadero lujo consiste en sentarse, relajarse y dejar que los aromas hagan el resto.

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