Montia, elegido Mejor Restaurante de la Comunidad de Madrid en los Premios de la Academia Madrileña de Gastronomía
Montia suma un nuevo reconocimiento a su trayectoria y consolida su posición como uno de los grandes referentes de la gastronomía madrileña.
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Montia acaba de sumar un nuevo reconocimiento a una trayectoria marcada por una idea tan sencilla como poco convencional: cocinar el territorio que lo rodea. El restaurante de Dani Ochoa, en San Lorenzo de El Escorial, ha sido elegido Mejor Restaurante de la Comunidad de Madrid 2026, en la décima edición de unos premios que reconocen a los grandes nombres de la gastronomía madrileña.
Pero el verdadero interés de Montia no está solo en el premio. Está en una forma de entender la cocina que lleva años alejándose de las etiquetas y acercándose cada vez más al paisaje. Aquí la Sierra de Guadarrama no es simplemente el escenario: es parte de la despensa, del calendario y de la identidad del restaurante.
Una cocina que empieza fuera de la cocina
Dani Ochoa lleva cocinando ligado a la montaña desde comienzos de los años 2000 y dirige Montia desde 2012. Su filosofía se resume en una expresión que define perfectamente su propuesta: cocina salvaje.
Y no se trata únicamente de una cuestión estética. El equipo sale al monte para localizar y recolectar brotes, hojas, flores y plantas silvestres que después encuentran su lugar en los platos. A esto se suma un huerto propio de hierbas aromáticas y una red de pequeños productores de la zona.
El resultado es una cocina profundamente estacional. En Montia no hay una carta convencional: los menús cambian en función de lo que ofrece el entorno y de los productos disponibles en cada momento. La naturaleza marca el ritmo y el cocinero interpreta lo que encuentra.
Esta manera de trabajar también explica por qué la propuesta puede cambiar rápidamente. Unos días pueden aparecer las setas, la caza o determinadas plantas silvestres; en otros momentos toman protagonismo verduras, hierbas, pescados o elaboraciones más frescas.
Una despensa de proximidad
El concepto de territorio tampoco termina en la recolección. Montia trabaja con productores y artesanos cercanos para construir una despensa que mantiene una conexión directa con San Lorenzo de El Escorial y la Sierra de Guadarrama.
El pan, los productos lácteos, las bebidas artesanas y otros ingredientes de proximidad forman parte de una filosofía que busca que la experiencia gastronómica tenga coherencia desde el primer bocado hasta el último.
Incluso el espacio participa de esa narrativa: madera, huerto, materiales naturales y una cocina visible refuerzan la sensación de estar dentro de un proyecto conectado con el entorno.
El vino también habla el mismo idioma
La filosofía de Montia continúa en la bodega. El restaurante apuesta por vinos naturales y referencias poco convencionales, incluyendo elaboraciones turbias, sin filtrar o con mínima intervención.
No se trata simplemente de acompañar los platos, sino de buscar una relación entre vino y cocina capaz de modificar y completar cada bocado.
La experiencia se articula actualmente en dos menús degustación: Montia, con cinco platos además de aperitivos, interludios y postres, y Montia XL, con siete platos. También existe una versión más breve entre semana.
Reinventarse después del fuego
La historia reciente de Montia también está marcada por un incendio que obligó al restaurante a cerrar en 2021. Lejos de romper el proyecto, aquel momento terminó impulsando una nueva etapa y reforzando la identidad que hoy define al restaurante.
Desde San Lorenzo de El Escorial, Ochoa ha conseguido convertir una relación personal con la montaña en una propuesta gastronómica reconocible. No busca reproducir un paisaje en el plato, sino cocinarlo.
Por eso el reconocimiento como Mejor Restaurante de la Comunidad de Madrid 2026 tiene especial significado. Montia ya cuenta con una estrella Michelin y dos Soles Repsol, pero este nuevo premio confirma algo que va más allá de las guías: que existe una cocina madrileña contemporánea capaz de mirar hacia el territorio, trabajar con productores cercanos y construir una identidad propia sin necesidad de abandonar la vanguardia.
En tiempos en los que la gastronomía busca constantemente nuevos conceptos, Montia propone uno que resulta sorprendentemente actual: volver al monte, conocer el producto, esperar a la temporada y cocinar con lo que la tierra tiene que decir.
Y quizá ahí esté su mayor virtud. En Montia, la Sierra de Guadarrama no se visita después de comer. Se come.
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