Revista Gastronómica Digital

La Terrace de la Vega el rincón donde los cócteles saben a verano (y siempre apetece pedir otro)

Brindar entre brasas, vegetación y buena cocina: el plan que convierte cualquier tarde en una escapada sin salir de Madrid.

Hay lugares que tienen ese no sé qué que consigue que el reloj deje de importar. La Terrace de la Vega es uno de ellos. A apenas unos minutos de Madrid, en Alcobendas, este restaurante abrió sus puertas en 2022 y, desde entonces, se ha convertido en uno de esos secretos que cuesta compartir… porque, una vez lo descubres, quieres volver antes de que se corra demasiado la voz.

Aquí el fuego manda en la cocina, pero el auténtico protagonista es el buen rollo. Rodeada de vegetación, su amplia terraza es un pequeño oasis urbano donde el estrés se queda fuera y la única preocupación es decidir si empezar con un Aperol Spritz… o dejarse tentar directamente por un Negroni.

Porque sí, en La Terrace de la Vega también se viene a brindar.

Su carta de cócteles reúne clásicos que nunca fallan, como el Hugo Spritz, el Bloody Mary o un Negroni con personalidad, junto a propuestas irresistibles como la Frozen Margarita de fresa o un exótico Mai Thai elaborado con ron Barceló, cítricos y un toque de cava que entra peligrosamente bien. De esos cócteles que llegan a la mesa con aspecto inocente… y cuando quieres darte cuenta ya estás pensando en pedir el siguiente.

Lo mejor es que aquí no todo está escrito en la carta. Si tienes un destilado favorito, un cóctel que te marcó en algún viaje o simplemente sabes qué sabores te gustan, solo tienes que contarlo. El equipo escucha, propone, adapta y acierta. Porque más que servir copas, las personalizan. Y eso, seamos sinceros, siempre suma puntos.

Gastronomía mediterránea de picoteo, ideal para compartir en un ambiente elegante.

Al frente del proyecto están José Kiwan Blanco y  Charbel Wehbe, dos apasionados de la gastronomía que han creado un espacio donde la honestidad del producto y el placer de disfrutar sin prisas son la filosofía de la casa. Situado en la Avenida Olímpica, 2, muy cerca de La Moraleja, el restaurante sorprende por su amplitud y, especialmente, por esa terraza verde que invita a quedarse mucho más tiempo del previsto.

Y claro, entre copa y copa, llegan las ganas de picar algo.

La cocina gira alrededor de un potente horno de carbón que imprime carácter a una propuesta mediterránea con guiños libaneses y un magnífico respeto por el producto. Para abrir boca resulta casi obligatorio compartir el carpaccio de solomillo de vaca rubia gallega con tomate seco, parmesano y aceite de trufa blanca. Las quesadillas de jamón y queso gratinadas al carbón son pura tentación, mientras que el hummus   y el moutabal de berenjena asada  por cierto caseros, demuestran que los sabores sencillos pueden ser absolutamente memorables.

Coctelería contemporánea premium con cócteles clásicos, de autor y ambiente elegante.

Si buscas algo diferente, el kebbeh, una especialidad libanesa elaborada con carne picada, burgul y piñones, merece toda la atención. Y si eres de los que nunca perdonan unas buenas croquetas, las de cecina de León juegan en otra liga.

Los amantes del mar tienen parada obligatoria en las zamburiñas a la brasa o en uno de los platos más aplaudidos de la casa: el pulpo a la brasa servido sobre patatas revolconas y coronado con un excelente pimentón de La Vera. Después llegan las carnes a la parrilla, que confirman que el fuego aquí no es una moda, sino una forma de entender la cocina.

Pero La Terrace de la Vega va mucho más allá de la mesa. Es ese lugar perfecto para un aperitivo improvisado, un afterwork que termina convirtiéndose en cena, una copa al atardecer o una tarde de verano que se alarga entre conversaciones, risas y cócteles bien preparados.

Es esos lugares donde el ambiente, la terraza, la cocina y la coctelera se ponen de acuerdo para que la única decisión difícil sea si pedir otra ronda… o quedarse un ratito más.

Facebook
X
LinkedIn

Artículos Relacionados