Revista Gastronómica Digital

Parrila Ceferino, Argentina a fuego lento en el corazón de Madrid: donde el producto, el vino y la hospitalidad tienen mucho que contar

Asado en cruz, carnes seleccionadas, verduras a la parrilla, vinos argentinos y coctelería de autor en una dirección imprescindible de Jorge Juan.

Hay restaurantes que te cuentan una historia nada más entrar. En Parrilla Ceferino, en el número 27 de la calle Jorge Juan, esa historia empieza con el fuego. El aroma de la parrilla se cuela por el espacio y deja claro que aquí la carne tiene mucho que decir.

Pero Ceferino es mucho más que un asador. Es una forma de acercar Argentina a Madrid a través del producto, las brasas, el vino, la coctelería y, sobre todo, la hospitalidad. Al frente está Pascual Leveque, director de Ceferino, junto a un equipo atento y cercano que consigue que la experiencia resulte cómoda y agradable.

El espacio, con maderas, piedras y una estética cálida, invita a alargar la comida o la cena. Cuenta además con diferentes ambientes, reservado y una terraza en plena Jorge Juan.

El fuego como lenguaje

Uno de los grandes atractivos de Ceferino es su apuesta por el asado en cruz, una técnica tradicional argentina en la que los cortes se colocan verticalmente alrededor del fuego y se cocinan lentamente. Una filosofía que convierte la parrilla en la verdadera columna vertebral de la cocina.

Para empezar, las empanadas artesanales de carne cortada a cuchillo, acompañadas de varias salsas, son una magnífica opción. También encontramos clásicos como el chorizo argentino y la provoleta.

Aunque, entre los entrantes, las mollejas de corazón de ternera fueron uno de mis grandes favoritos: exterior crujiente y dorado e interior tierno y delicado. Un plato que demuestra que detrás de una buena parrilla también hay precisión.

Cuando las verduras también pasan por las brasas

Las verduras tienen aquí un papel propio. Probamos las verduras con salsa especial de la casa, una elaboración sencilla en apariencia, pero en la que la brasa consigue caramelizar los bordes, aportar notas ahumadas y concentrar los sabores.

No son una alternativa secundaria, sino otra muestra de lo que el fuego puede hacer con un buen producto.

Maderas, piedras, piezas decorativas y una estética cálida construyen un espacio con personalidad

Y llega el momento de elegir la carne

Aquí empieza el verdadero problema: decidir qué pedir.

La carta combina referencias argentinas con carnes de gran calidad de otros orígenes. Encontramos carnes maduradas, T-bone y chuletón de Rubia Gallega, además de propuestas argentinas como el asado especial deshuesado de Wagyu o el ojo de bife.

También están los cortes ligados al asado en cruz, como vacío, entraña y asado de tira de ternera, además de diferentes opciones de degustación del asador.

Es una carta que pide compartir y, sobre todo, volver. Para acompañar, las patatas a la brasa y el puré de patata ahumado mantienen ese lenguaje de sabores tostados que define la experiencia.

Argentina también se bebe

Una buena parrilla pide una buena copa de vino. Ceferino cuenta con una cava con especial protagonismo de referencias argentinas, aunque también encontramos vinos españoles e internacionales.

Durante nuestra comida elegimos un Bressia Conjuro, un blend argentino elegante y con suficiente presencia para acompañar la carne. La selección de vinos argentinos es, sin duda, otro de los atractivos de la casa y merece la pena dejarse aconsejar.

Asador argentino de lujo en Madrid que combina carnes premium a la brasa con elegancia.

Un final dulce y muy argentino

Entre los postres, el flan de mascarpone fue mi elección y me gustó especialmente. También están los clásicos panqueques rellenos de dulce de leche, una tentación difícil de rechazar.

Y todavía queda la barra

La experiencia no termina con los platos. La propuesta de coctelería de autor, desarrollada por el mixólogo Juan Fernando Díaz, combina clásicos y creaciones propias.

Probamos Gambeta Criolla, fresco y con personalidad, a base de pisco, vinagre de Jerez y Pedro Ximénez, y Héroe del 86, una elegante interpretación del mezcal con hibisco.

En la planta inferior se encuentra Malevo, un espacio más íntimo pensado para disfrutar de los cócteles y celebrar ocasiones especiales. Y, arriba, la terraza de Jorge Juan invita a alargar la sobremesa entre sofás y un ambiente agradable.

Un pedacito de Argentina en Madrid

En una ciudad llena de propuestas internacionales, Ceferino consigue acercar Argentina a Madrid sin caer en tópicos. Está en el asado en cruz, las empanadas, las mollejas, el dulce de leche, los vinos argentinos y, sobre todo, en esa forma de entender la parrilla como un ritual para compartir.

Porque el asado es mucho más que carne: es fuego, conversación y una mesa alrededor de la que apetece quedarse.

Y eso es precisamente lo que transmite Ceferino: Argentina, por unas horas, se siente sorprendentemente cerca.

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