Can Bonet, un pedacito de Cataluña frente al Retiro de Madrid, platos catalanes, restaurantes Madrid.
La cocina de las madres y las abuelas con recetas de siempre, producto de mercado y ese sabor que sabe a casa.
Hay historias que nacen alrededor de una mesa y otras que comienzan cuando el mundo se detiene. La de Can Bonet pertenece a estas últimas. Frente al parque del Retiro, este restaurante de alma catalana nació durante el confinamiento, en un tiempo extraño en el que volver a las raíces adquirió un significado especial. El mar y la montaña, el fuego de la brasa, el pan tostado, el azúcar caramelizado y, sobre todo, las recetas de madres y abuelas, se convirtieron entonces en una forma de regresar a casa. Hoy, aquellos recuerdos toman forma en la cocina de Can Bonet.
De aquellos meses nació un proyecto que es, en realidad, un homenaje. El recetario de Can Bonet bebe directamente de las recetas familiares, rescatadas de los cuadernos de madres y abuelas del chef Pere Vendrell.
Una cocina que no necesita artificios para emocionar: producto de mercado, elaboraciones cuidadas y mucho respeto por la tradición catalana, con pinceladas mediterráneas y una mirada contemporánea.
Y aquí está precisamente uno de sus encantos: poder comer cocina catalana en Madrid, y comerla bien. No hace falta ser catalán para disfrutarla. Basta con tener curiosidad, buen apetito y ganas de descubrir una gastronomía que tiene mucho que contar. Nos cuentan que incluso algunos clientes que, por motivos de trabajo, pasan largas temporadas sin viajar a Cataluña se acercan a Can Bonet cuando el cuerpo les pide un plato concreto. Ese antojo tiene aquí una buena dirección.
Elegancia clásica y calidez moderna para disfrutar de la mejor cocina tradicional catalana en Madrid.
La carta es un recorrido por sabores reconocibles y recetas de generación en generación. En temporada, los calçots con salsa romesco se convierten en uno de los grandes reclamos, especialmente para quienes saben lo difícil que es encontrar en Madrid un buen homenaje a esta tradición. También merece atención la fideuà rossejat de sepia y calamar, sabrosa y marinera, y una esqueixada de bacalao que sorprende por su equilibrio, jugosidad y punto de sal.
Entre los platos más representativos aparecen también la butifarra blanca y negra con alubias seques, un plato de esos que parecen sacados directamente de una cocina familiar; los canelones de rustit, elaborados con carne cocinada lentamente, pasta, una bechamel suave y ese gratinado final que pide pan; el fricandó de ternera con patatas; el lomo de bacalao con garbanzos y sobrasada, uno de los platos que merece dejarse recomendar; y los caracoles a la gormanta con alioli, para quienes disfrutan de los sabores más tradicionales y con carácter.
La experiencia también se acompaña con una selección de vinos bien pensada. Para comenzar, un Petit Caus blanco; con la carne, un tinto de Priorat de Scala Dei; y para cerrar, una combinación que tiene mucho de sobremesa catalana: crema catalana deliciosa por cierto, y un poco de Moscatel Oro Floralis, un vino de licor perfecto para prolongar la conversación.
Una auténtica carta de amor a la gastronomía catalana tradicional en pleno barrio de Salamanca.
El espacio acompaña. Can Bonet cuenta con sala, terraza y un reservado para hasta 16 personas, opciones que lo hacen cómodo tanto para una comida familiar o entre amigos como para reuniones de trabajo o celebraciones más privadas. Y todo ello con un servicio cercano y atento, de esos que consiguen que la experiencia resulte cómoda desde que uno se sienta hasta el último café.
Su ubicación es otro pequeño lujo: justo frente al Retiro. Una comida catalana y después un paseo por uno de los pulmones más bonitos de Madrid no parece un mal plan. Al contrario, es de esos programas sencillos que funcionan.
Can Bonet reivindica algo que en gastronomía tiene un valor enorme: el sabor de la memoria. Aquí la tradición no se entiende como algo inmóvil, sino como una forma de cocinar, recordar y compartir. Recetas de abuela, producto, cariño y una buena mesa.
Para los catalanes que buscan un bocado que les acerque a casa, es un refugio. Para quienes no lo son, una estupenda puerta de entrada a una de las cocinas más ricas de nuestra gastronomía. Y para todos, un lugar donde comer bien, sin prisas y con ese agradable sentimiento de que, al menos durante un rato, estamos comiendo en casa de alguien que sabe cocinar de verdad.
- Avenida Menendez Pelayo 15, Madrid
- 910 46 44 08
- https://www.mercadodelareina.com
- Ticket Medio: 20-40€
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