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El bao con pajita que conquista Madrid: Baoyilong Bao Imperial aterriza en la Milla de Oro

El templo de los bollos chinos caseros de Shanghái trae al barrio de Salamanca uno de los bocados más sorprendentes de la gastronomía china: un bao relleno de caldo que se disfruta  con pajita

El Baoyilong Bao Imperial de Huevas de Cangrejo este plato se convierten en toda una experiencia. En pleno barrio de Salamanca, en la calle Don Ramón de la Cruz, 49, este restaurante especializado en bollos chinos artesanales propone descubrir una de las elaboraciones más llamativas de la cocina de Shanghái: un bao de unos diez centímetros que guarda en su interior un caldo intenso y que, antes de llevarlo a la boca, invita a coger una pajita.

Sí, has leído bien. Aquí la experiencia empieza sorbiendo.

El Baoyilong Bao Imperial (蟹黄大汤包 / Xie Huang Da Tang Bao) es mucho más que un bocado curioso para compartir en redes sociales. Detrás de su particular forma de degustarlo hay una tradición culinaria que pone el acento en la técnica, la calidad del relleno y el equilibrio de las texturas. Su atractivo está precisamente en eso: sorprender sin renunciar al sabor.

Un bao, mucho caldo y un ritual propio

La primera impresión es visual, pero es al probarlo cuando empieza la magia. Bajo su masa delicada se esconde un relleno de carne de cerdo, carne y huevas de cangrejo y un caldo concentrado que se funde con el conjunto durante la cocción al vapor. El resultado es una pequeña explosión de sabor, con matices marinos, una textura sedosa y una intensidad que invita a disfrutarlo sin prisas.

La clave está en seguir su particular ritual. Primero, se utiliza una pajita para sorber cuidadosamente el caldo, comprobando que no esté demasiado caliente. Después, llega el momento de degustar la masa y el relleno, donde la jugosidad de la carne se encuentra con el sabor característico del cangrejo.

Es una forma diferente de acercarse a la gastronomía china y una de esas experiencias que apetece compartir alrededor de la mesa. Porque sí, el bao entra por los ojos, pero lo que hace que quieras repetir es lo que sucede en el paladar.

Baoyilong, mucho más que el bao viral

Aunque el Bao Imperial acapare las miradas, quedarse solo con él sería perderse buena parte de la personalidad de Baoyilong. La esencia de la casa está en los baozi y los shengjianbao, esos bollos chinos que combinan una masa tierna con rellenos generosos y que demuestran hasta qué punto una elaboración aparentemente sencilla puede esconder mucho oficio.

Algunos se cocinan al vapor y después se doran a la plancha, consiguiendo un contraste especialmente apetecible entre la suavidad del interior y una base crujiente y dorada. Los rellenos de carne y verduras aportan variedad a una carta pensada para compartir, probar y descubrir.

A su lado aparecen gyozas selladas a la plancha, dumplings al vapor, wontons, tallarines artesanales, noodles salteados y sopas de inspiración asiática. Una propuesta que permite organizar una comida a base de pequeños bocados o sentarse a explorar diferentes preparaciones en una misma visita.

Aquí, la masa tiene un papel protagonista. Su textura, el punto de cocción y la proporción entre envoltura y relleno son esenciales para conseguir que cada pieza funcione. Es precisamente en esos detalles donde se aprecia el valor de la elaboración artesanal.

El sabor de Shanghái, hecho en casa

Hay algo especialmente atractivo en los restaurantes que permiten descubrir una cocina a través de sus elaboraciones más representativas. En Baoyilong, el protagonismo de las masas, los rellenos y las cocciones conecta con esa tradición de la cocina china en la que la técnica se aprende con las manos y se perfecciona con la práctica.

La preparación de los bollos, el trabajo con la masa y el cuidado de los rellenos forman parte de la identidad del restaurante. El objetivo es ofrecer una experiencia en la que la textura resulte tan importante como el sabor y en la que cada elaboración tenga su propio carácter.

El ambiente acompaña esa filosofía: el vapor de las cestas, el chisporroteo de la plancha y el aroma de los bollos recién hechos construyen una experiencia informal, cercana y muy centrada en la comida. Un lugar para quienes ya conocen los dumplings y quieren ir un paso más allá, pero también para quienes se acercan por primera vez a las especialidades de Shanghái.

Una parada foodie en el barrio de Salamanca

La llegada del Baoyilong Bao Imperial al local de Don Ramón de la Cruz suma un nuevo atractivo a la oferta gastronómica del barrio de Salamanca. Es una propuesta que combina tradición y curiosidad, perfecta para quienes disfrutan descubriendo platos diferentes y buscan algo más que la típica comida de siempre.

Su mayor virtud es convertir un gesto tan sencillo como sorber un caldo en el comienzo de una experiencia gastronómica. No hace falta conocer en profundidad la cocina china para disfrutarlo: basta con dejarse llevar, probar y descubrir los matices de cada bocado.

En una ciudad que siempre está buscando nuevos sabores, el Baoyilong Bao Imperial tiene todos los ingredientes para despertar la curiosidad: una presentación singular, un relleno lleno de matices y una manera de comer que invita a compartir la experiencia.

Pero más allá de su atractivo viral, lo interesante es lo que representa: una puerta de entrada a la riqueza de la cocina de Shanghái y al universo de los bollos chinos artesanales. La próxima vez que te apetezca un plan gastronómico diferente en Madrid, ya tienes una dirección que apuntar. Baoyilong en calle Don Ramón de la Cruz, 49, Madrid.

Pero hay dos locales  más  en Madrid con la misma esencia. Cada uno con su propio carácter pero unidos por la misma filosofía: llevar un pedacito de Shanghái al paladar madrileño. En la calle Núñez de Balboa, 64, en López de Hoyos, 327, en Hortaleza, con un ambiente más urbano.

En los tres el hilo conductor es el mismo: todo casero, todo hecho con las manos y con todo el respeto a las tradiciones milenarias.

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