Relais de Paris, es un pequeño aire de París en el corazón de Madrid
Una brasserie de espíritu parisino, cocina non-stop y una atmósfera elegante sin rigideces donde cada plato tiene su momento y la sobremesa, por supuesto, también.
Este lugar te invita a bajar el ritmo nada más cruzar la puerta. En pleno Barrio de Salamanca, entre el ajetreo madrileño y el ir y venir de una de las arterias más emblemáticas de la capital, este bistrot de inspiración francesa propone algo que siempre apetece: sentarse a la mesa, disfrutar de una buena cocina y dejar que el tiempo pase sin demasiadas prisas. Un petit coin de Paris con personalidad propia, donde la elegancia se siente, pero no intimida.
Su propuesta parte del encanto de las brasseries tradicionales, aunque con una mirada contemporánea . Aquí no hace falta esperar a una ocasión especial para darse un capricho, ni mirar demasiado el reloj para decidir cuándo sentarse a comer. Abierto los siete días de la semana y con cocina non-stop, Relais de Paris acompaña los distintos momentos de la jornada: desde un café matutino o un matcha hasta un brunch, una comida de trabajo, una merienda, un afterwork o una cena de esas que se alargan porque la conversación está demasiado a gusto como para terminarla pronto.
Una mesa con acento francés y mucho que contar
La cocina es, naturalmente, una de las grandes protagonistas. La carta combina clásicos franceses, recetas reconocibles y propuestas con un punto creativo, sin perder de vista algo fundamental: disfrutar comiendo. Hay platos para quienes buscan los sabores de siempre, otros para dejarse sorprender y alternativas más ligeras para adaptar la experiencia al apetito y al momento.
Entre las referencias más emblemáticas de la casa destaca el entrecot con salsa Relais, una de esas especialidades que conviene probar sin demasiadas explicaciones previas. Su famosa salsa secreta, elaborada con una combinación de más de veinte especias, aporta carácter y personalidad al plato. Cremosa, aromática y con un sabor que invita a mojar un poquito más, es de esas recetas que dejan huella y que terminan convirtiéndose en motivo de regreso. Servido con su puré de patatas, el entrecot es una apuesta segura para quienes disfrutan de la buena carne y de las salsas con identidad propia.
Pero sería quedarse en la superficie reducir la experiencia a este clásico. La carta invita a recorrer diferentes texturas y sabores, empezando por el foie mi-cuit de pato y los escargots con salsa Relais, dos guiños a la tradición francesa que abren el apetito y preparan el terreno para lo que viene después.
Entre los bocados que merecen una mención especial están las flores de calabacín rellenas de crema de queso francés en tempura. Delicadas por fuera, cremosas por dentro y con ese contraste tan agradable entre textura y sabor, resultan una auténtica delicia. De esos platos que llegan a la mesa y desaparecen casi sin darse cuenta.
También sorprenden las alcachofas confitadas, acompañadas de aceite de carbón, laurel, cebolla crujiente, crema de almendra, praliné, sal de limón y queso rallado. Una combinación de matices que juega con los contrastes y demuestra que una buena verdura, cuando se trata con mimo y se acompaña con inteligencia, puede convertirse en una de las grandes protagonistas de la comida. Para quienes prefieren una opción fresca, la ensalada Muy Antonella combina brotes verdes y rúcula con tomate, cebolla, naranja, pasas, pepino, perejil y lima. Un plato colorido, fresco y lleno de matices cítricos, perfecto para equilibrar la mesa o disfrutar de una comida más ligera sin renunciar al sabor.
Y si hablamos de platos que reconfortan, el arroz meloso de pato con foie, emulsionado con micuit, merece un hueco propio. Su textura cremosa y la untuosidad del foie aportan intensidad, en una combinación pensada para quienes disfrutan de una cocina sabrosa, de esas que se recuerdan después del último bocado. Para una comida más informal, la mini hamburguesa Relais, elaborada con carne de vaca, tomate, ensalada, cebolla y crema Relais, demuestra que el espíritu de una brasserie también sabe moverse con soltura entre propuestas desenfadadas. A ella se suma el pollo supremo servido en lonchas, una alternativa para quienes buscan una opción diferente sin salir del universo gastronómico de la casa. La clave está precisamente ahí: en ofrecer una carta versátil, con personalidad y capaz de adaptarse a distintos gustos sin perder su hilo conductor. Una cocina para compartir, descubrir y, por qué no, dejarse recomendar.
El dulce final: porque siempre hay sitio para el postre
En una mesa de inspiración francesa, el postre no es un simple trámite. Es casi una cuestión de honor. Y en Relais de Paris, la parte dulce tiene argumentos suficientes para convencer incluso a quienes aseguran que ya no pueden más.
La propuesta reúne clásicos de la repostería francesa, como las crêpes, el fondant de chocolate o la tarta tatin de manzana, junto a una selección de tartas de queso artesanas que se han ganado un lugar destacado en la carta. Desarrolladas junto a Gio and Sam Cheesecakes, estas cheesecakes artesanas apuestan por una textura cremosa y sabores intensos, con versiones que van desde la receta tradicional hasta otras de pistacho, chocolate o dulce de leche. A ellas se suman las creaciones de Muy Antonella, que aportan una interpretación propia al apartado dulce. La Cheese Lovers es una opción especialmente tentadora para quienes disfrutan de las tartas de queso jugosas, cremosas y con ese punto goloso que hace difícil dejar una porción a medias. Elaboraciones artesanas, preparadas con cuidado y pensadas para poner un broche dulce a la experiencia.
Porque, seamos sinceros, una buena comida francesa siempre merece un final a la altura.
Un ambiente que invita a quedarse
Más allá de la cocina, Relais de Paris conquista por su atmósfera: una elegancia delicada, con aire parisino contemporáneo, donde apetece sentarse con calma y disfrutar sin prisas. El servicio, cercano y atento, completa la experiencia y convierte este rincón de la calle Velázquez en un pequeño refugio del bullicio madrileño.
Además de su propuesta gastronómica, el restaurante organiza encuentros privados y experiencias como las Noches Relais, con veladas de jazz y noches de tarot. Su cocina non-stop permite disfrutarlo a cualquier hora, desde una comida entre semana hasta una cena especial o un afterwork entre amigos.
Me fui con el buen sabor de sus platos, su icónica salsa Relais y esa sensación de haber descubierto un lugar al que merece la pena volver. Me queda pendiente probar sus desayunos y brunch, entre café, bollería y ese je ne sais quoi tan propio de los cafés parisinos.
Porque a veces basta una buena mesa, un ambiente con encanto y una sobremesa sin mirar el reloj para sentirse un poquito en París.
- Calle Velázquez 11, Madrid
- 91 088 09 99
- https://www.relaisdeparismadrid.com
- Ticket Medio: 30-50€
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