La Única; donde el norte de México se encuentra con el Madrid más disfrutón
Tradición, brasas, tacos y cocina contemporánea se encuentran en una mesa pensada para comer, compartir y alargar la sobremesa.
Hay restaurantes a los que uno va a comer y otros en los que, casi sin darse cuenta, termina pasando la tarde. La Única Madrid pertenece claramente al segundo grupo. En plena calle de Alcalá, 87, este espacio de aire mexicano reúne cocina, cócteles, música y diferentes ambientes con una idea bastante sencilla: que aquí siempre pueda ocurrir algo más después del primer bocado.
Y septiembre, con Madrid recuperando el pulso después del verano, parece un momento especialmente apropiado para volver a sentarse en su terraza, pedir una margarita y dejar que la sobremesa haga su trabajo.
La propuesta gastronómica lleva la firma del chef Óscar Gallegos, que mira hacia el norte de México para construir una cocina contemporánea sin perder de vista sus raíces. Aquí aparecen recetas reconocibles, sabores de cantina, maíz, chiles, aguacate, queso, brasa y mucho fuego, pero tratados con una mirada actual. Porque modernizar una cocina no significa necesariamente disfrazarla: a veces basta con respetar el sabor y darle una vuelta.
México empieza en el centro de la mesa
Para abrir boca, el guacamole recién machucado llega con tomatillo, chile serrano, cebolla morada, polvo de chicharrón y tostadas a la brasa. Es de esos platos que cumplen perfectamente su misión: aparece en el centro, empiezan a volar las tostadas y, cuando quieres darte cuenta, alguien ya está preguntando si queda más.
También merece atención el chicharrón de rib eye, acompañado de guacamole, pico de gallo, salsa de chile serrano, xnipec y cilantro. Un bocado contundente, sabroso y muy de compartir. De esos que obligan a hacer una pausa entre mordisco y mordisco para decidir quién se ha quedado con el último.
La parte marina aporta un contrapunto más fresco con los tiraditos de pez limón y de atún, mientras que desde la huerta llega el molcajete de nopales en salsa de tomillo, con queso de rancho a la plancha, aguacate, pico de gallo y cilantro. México también se come verde, y aquí queda bastante claro.
Y si hay un plato que pide cuchara y un poco de atención, ese es La Única, su sopa de tortilla. Un caldillo de tomate con tortilla, chiles secos, aguacate, queso fresco y julianas de tortilla de maíz frita. Tradición en estado puro, de esas recetas que reconfortan y que demuestran que una buena sopa no necesita demasiadas explicaciones.
La Única Madrid combina la elegancia del diseño contemporáneo con cálidos detalles rústicos y artesanales mexicanos.
Chile en Poblano: patriotismo servido en plato
Pero hay un plato que, además de gastronómico, tiene algo de ritual. El Chile Poblano o también conocido como Chile en Nogada es uno de los grandes símbolos de la cocina mexicana y una auténtica fiesta alrededor de la mesa. Su temporada es corta y precisamente por eso tiene todavía más encanto: es una de esas elaboraciones que hay que aprovechar cuando aparecen.
En México, este l Chile está ligado a las celebraciones patrias y a septiembre, y su combinación de colores recuerda inevitablemente a la bandera mexicana. Más allá de la receta, es memoria, tradición y reunión familiar convertida en plato.
Aquí se puede disfrutar durante su temporada, así que conviene no dejar la visita para cuando ya sea demasiado tarde.
Y entonces llegan los tacos
Si en La Única hay una familia que juega en casa, esa es la de los tacos. La carta los convierte en protagonistas y, además, se permite salir de los caminos más previsibles.
El taco de carabinero es uno de los que más sorprenden: costra de queso, pico de gallo, alioli de chipotle ahumado, emulsión de aguacate y tortilla de maíz. El resultado es potente, cremoso, ligeramente ahumado y francamente adictivo.
El taco de Sinaloa, con cola de langostino, queso fundido, frijoles fritos, cebolla, pimiento tatemado y tortilla de harina, juega otra partida: más goloso, más canalla y perfecto para entender que esto de los tacos puede ponerse muy serio.
Y para los que piensan que un taco nunca es suficiente, aparece Patrón, con solomillo de vaca madurada, tuétano, pasta de chile de árbol y tortilla de harina. Un taco con vocación de plato fuerte y cero intención de pasar desapercibido.
La carta continúa con propuestas como el Solomillo Chemita o el Pulpo Maya, además de diferentes carnes y elaboraciones en las que la brasa tiene un papel protagonista. El fuego y los sabores ahumados son, de hecho, uno de los hilos conductores de la cocina de Gallegos.
Una vanguardista «cocina de mar y tierra» que fusiona la tradición mexicana con el producto español.
Y para terminar, algo dulce
Después de chiles, tacos, brasas y guacamole, llega el momento de bajar el ritmo. Aunque solo sea un poco.
Entre las propuestas dulces probamos el Mostachón con merengue horneado, un postre de esos que juegan con las texturas y que entran por los ojos antes de llegar a la cuchara. Merengue crujiente, cereales y una parte más jugosa y golosa que invita, inevitablemente, a seguir comiendo aunque uno ya haya anunciado oficialmente que no podía más.
Porque en una comida mexicana como esta, el “solo voy a probar un poco” suele durar exactamente lo que tarda en llegar el postre.
Un espacio para quedarse
Y aquí es donde La Única demuestra que la experiencia no termina con la cuenta.
Uno de sus grandes atractivos son sus diferentes espacios, pensados tanto para comer como para celebrar. Comidas de grupo, reuniones de empresa, celebraciones privadas o encuentros entre amigos encuentran aquí diferentes ambientes que permiten adaptar el ritmo y el formato de cada ocasión.
El servicio acompaña la experiencia con un trato cercano y atento, algo que se agradece especialmente cuando la propuesta busca que el cliente no tenga ninguna prisa por marcharse.
Septiembre pide terraza
La terraza es otro de sus grandes argumentos, especialmente en septiembre. Madrid vuelve poco a poco a su rutina, pero todavía quedan tardes largas y noches agradables para sentarse al aire libre.
Es el escenario perfecto para una comida que se convierte en sobremesa o para una cena que empieza con la intención de ser tranquila y acaba alargando la noche. Porque aquí las prisas no parecen formar parte de la carta.
Margarita en mano
La barra tiene su propio protagonismo. Margaritas, cócteles clásicos y diferentes creaciones completan una propuesta líquida que acompaña tanto la comida como ese momento posterior en el que ya no sabes muy bien si estás tomando una copa o simplemente prolongando la sobremesa.
La Única recupera el espíritu de las cantinas del norte de México, pero lo lleva a una Madrid contemporánea. Música, ambiente, cócteles y gastronomía conviven bajo un mismo techo y hacen que la visita tenga distintas velocidades.
Brunch, mariachi y fiesta mexicana
Los fines de semana, además, la casa empieza pronto con su brunch, de 11:00 a 13:00 horas. Una alternativa para desayunar tarde, comer temprano o, sencillamente, empezar el fin de semana sin mirar demasiado el reloj.
Y si hablamos de ambiente mexicano, hay un elemento que no puede faltar: el mariachi, presente los viernes, sábados y domingos. La música en directo pone la guinda festiva y consigue transformar una comida o una cena en algo bastante más parecido a una celebración.
Al final, esa es probablemente la gran virtud de La Única: que consigue juntar en un mismo lugar cocina contemporánea del norte de México, recetas tradicionales, brasa, tacos, coctelería, terraza, brunch, música y espacios para celebrar.
Un restaurante al que se puede ir a comer, sí. Pero también a brindar, a celebrar, a escuchar mariachi o a decir aquello de “una última margarita” que, como sabemos, rara vez significa una sola.
- Calle de Alcalá 87, Zona Retiro.Madrid
- 679 054 746
- https://www.launicamad.com
- Ticket Medio: 30-70€
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